Decidí echarme en el diván, ya no soy tan querida y agradable socialmente, creo que es porqué ya no digo lo que quieren escuchar y la impulsividad se ha volcado en contra de mí, sobretodo con esto de las redes sociales, donde deberían añadir un botón que dijera “enviar solicitud de enemistad” yo no he descubierto el agua tibia, sin embargo al final me di cuenta que lo malo de todo esto no es que ahora lo estoy haciendo, si no que antes nunca lo había hecho.
La primera gran interrogante ¿Cómo alguien sabe que hace mal si nadie se lo dice?
Trato de pensar qué hace que una persona sea “buena” o “mala”.
Siempre hemos escuchado que un asesino en serie nunca se arrepiente de lo que hizo y que si le das la oportunidad de devolver el tiempo y reconsiderarlo volvería a hacer lo mismo porque para él no hizo mal... ¿Qué tal?... Que vulnerable y relativa es la palabra “Esa es buena persona” yo siempre pregunto por si acaso ¿A que le llamas tu bueno? No vaya a ser que salga alguna sorpresita de esas que me obstiné de encontrar.
Cuando tienes un problema con alguien siempre te dicen:
No le pares… no te pongas a su altura… no vale la pena... no discutas… a ti no te importa lo que los demás piensen... tu sabes quién tiene la razón… no te rebajes… tu si eres gente… eso le quedará en su conciencia… y siempre uno comportándose de manera socialmente correcta deja pasar todo, no pelea, no se queja, se aleja y no dice NADA!
Qué manera tan política y romana de solucionar los problemas, uno “olvida” guardando en el subconsciente y cuando lo alborotan sale el agua sucia.
La conciencia y los valores son las cosas más relativas que he conocido, cada quién lo aplica como quiere y le conviene, sino reclamaste en su momento, no te puede quedar pegado con “tonterías” del pasado, al final quién guarda trapos viejos es visto como un loco cuando los saca al sol.
Lógicamente el culpable es el que aguanta y en silencio soporta, porque quién hizo lo que le dio la gana con usted nunca se entero de que estuvo mal y lo peor es que usted tiene la culpa por pendejo, el que calla… otorga.
Con esto no digo que uno deba pasarse la vida peleando con la gente, sino que el cántaro va tanto a la fuente hasta que revienta, por eso no dejen que las cosas pasen, sí consideras que no te lo mereces, reclama, hazte escuchar! Porque reclamar tus derechos no van de la mano con faltar el respeto y ninguna persona en el mundo tienen más derecho que tu.
Simplemente no calle y hágase valer…
BEA

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