martes, 10 de mayo de 2011

Mala selección...


Cuando era chama drenaba mi inconformidad con el mundo escribiendo, a veces descargas tan eléctricas que terminaban llenándome de risa, hoy he decidido retomar mi forma de expresión adolescente…

Mi primer relato quiero dedicárselo a mis amigas del colegio quienes cada día me inspiran y me enseñan que aunque crezcamos nunca podremos ser aburridas porque seguimos siendo irónicas, estridentes y sinceras con nosotras  mismas, que las perspectivas cambian, las ideas maduran y la vida toma su curso, pero la esencia es la misma, y el amor que se cultiva con inocencia siempre perdura en el tiempo.

La mente humana es tan extraña e impredecible que nunca puedes conocer a una persona por completo, personas llenas de dudas, complejos, prejuicios y mal interpretaciones se pasean cada día por la calle, haciendo divertida, emotiva y surrealista nuestra vida cotidiana.





Después de leer Sangre en el Diván de Ibéyise Pacheco,  relato atroz sobre la “humanidad” del Dr. Edmundo Chirinos,  la inocencia y  mal tino que tuvo su víctima Roxana Vargas al caer en su juego, que por cierto pago muy caro el error de selección, me pregunto: ¿Cuántas veces hemos escogido mal en una relación? Se supone que la adolescencia es el momento preciso para cometer todas las estupideces posibles, mal tino, malas relaciones, malas decisiones, en fin… momento y lugar para aprender, ser joven es un salvoconducto, pero qué pasa cuando esa mala selección va contigo por el resto de los días? Qué hace que una persona tenga una vida “socialmente correcta” y otra esté vagando con un futuro incierto? A los ojos del perdido algo anda mal en su radar, las señales que da son incorrectas o más fácil aún,  ¡No sabe lo que quiere!  Lo hace tan infeliz e inconforme que lo enloquece, se desespera y empieza a hacer estupideces como adolescente, pero esta vez sin salvoconducto pues usted ya creció,  maduró y “se supone” que debería ser Adulto, ¡Sorpresa! la mayoría de los adultos jóvenes no saben lo que quieren.

Entramos en el dilema de personas infelices, que pretenden ser normales, se quejan de sus errores y peor aún no se dan cuenta que escriben su vida como un libro. 
Si no te gusta lo que ves haz algo por cambiarlo, siéntate,  analiza y entiende, no siempre la culpa es de otros, nadie mejor que tu para escribir el final que te hace feliz. 

No se trata de seguir a las masas como borregos cada uno se divierte a su forma, lo que para ti es normal para otro es inconcebible, así que haz más y escucha menos, atiende a tu razón y sentimientos, siempre, siempre sé fiel a ti, es la única manera de no perderse en el camino y ser alegre en el recorrido, y lo más importante...Vivir es una opción pero disfrutar de la vida es tu obligación…

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